¡Qué bonito! Es lo que se dice nada mas ver alguno de estos globos. No es para menos. Luego cualquiera de nosotros nos lo imaginamos donde duermen los pequeñajos, adornando y llenando la habitación con ese aire tierno y cálido.
En esta foto lo mas importante no es el globo. Sino, que por primera vez, y posiblemente la última, tenemos la posibilidad de contemplar el brazo de la diseñadora. No hay palabras para describirlo. Solo decir que ese brazo hace unas comiditas... ¡De rechupete!
Y cuando lleguen las Navidades, este globo le acompañará a nuestro amigo Jano. ¿Qué pondrá en la cesta?
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